6 consejos para manejar la ira y tener más control sobre las situaciones.

6 consejos para manejar la ira y tener más control sobre las situaciones.


Centro Nuevo Día por Centro Nuevo Día
07/06/2017

  1. Afrontar los problemas con asertividad y control

Cuando algo injusto sucede y no reaccionamos, acumulamos ira y enfado. Tarde o temprano, todo este enojo que guardamos, estallará y puede dar lugar a un episodio de violencia verbal y/o física, por tanto, es importante afrontar los problemas con asertividad y control, para no dejar que la bola del enfado crezca.

 

  1. No todo es una competencia

En ocasiones, nuestro enfado es la respuesta a la frustración de no haber logrado algunos objetivos, o cuando algo no ha salido tal como esperábamos. En estos casos, la empatía es el rasgo distintivo entre aquellos que saben gestionar la frustración, controlar la ira y aceptar las contrariedades. Debemos aceptar que las relaciones interpersonales no son un juego que se pueda planear.

 

  1. Reflexionar

Pensar en las causas y las consecuencias de nuestra irascibilidad, y analizar si nuestra reacción emocional es realmente justificada nos puede ayudar. Muchas veces no pensamos en las razones que nos orillaron  a ese arrebato de ira, por ejemplo cuando conducimos un coche y reaccionamos instantáneamente insultando o haciendo gestos a otros conductores. En ese momento sería vital meditar el porqué reaccionamos de este modo: ¿has pensado en las posibles consecuencias de tener un episodio de ira mientras conduces? Tal vez vale la pena tomarse estas situaciones de otra manera.

 

  1. Descansar

Cuando estamos agotados física o mentalmente, nuestras reacciones de ira y los impulsos agresivos son más frecuentes y tenemos menos herramientas para gestionarlos. Por este motivo es necesario descansar y dormir las horas necesarias: tanto en el plano cuantitativo (dormir mínimo 8 horas) como en lo cualitativo (descansar bien).

Además, existen momentos durante el día en que somos más vulnerables a estallar de ira, y eso varía de una persona a otra. Somos capaces de controlar la ira cuando descansamos, porque podemos analizar mejor las situaciones.

 

  1. Relajarse

La relajación es la mejor manera de prevenir los ataques de ira. Existen distintas formas de relajarse: practicar deporte, el yoga, la meditación, tomar un baño de agua caliente o cualquier método que logre distraer la mente y llevarnos a un estado de positividad.

De hecho, en los momentos concretos en que detectamos que podemos tener una reacción de ira, es una buena idea tratar de respirar profunda y lentamente durante por lo menos veinte segundos: esto hará que nuestro cuerpo se desintoxique de la negatividad y la irascibilidad que sentimos.

 

  1. Evitar situaciones y personas irritantes

Debemos evitar encontrarnos en situaciones en que sabemos que pueden aumentar nuestra ira o llevarnos a un estado negativo. También es probable que conozcas ciertas personas que te irriten especialmente. En la medida de lo posible, hay que tratar de evitar los contextos en que sepamos que podemos estallar, y en cuanto a las personas que nos irritan, algunas veces será imposible no tener ningún contacto (jefes, algún familiar en concreto), por tanto, en la medida de lo posible, habría que tratar de conversar con esa persona con el fin de que las interacciones no resulten tan i


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