¿Cómo combatir los pensamientos negativos?

¿Cómo combatir los pensamientos negativos?


Centro Nuevo Día por Centro Nuevo Día
16/08/2016

Los pensamientos negativos son aquellos que al tenerlos nos hacen sentir ansiosos, desolados, tristes, nerviosos y nos impiden disfrutar del momento, o simplemente nos quitan el sueño. Existen muchos tipos de pensamientos que no desearíamos tener, como preocuparnos excesivamente por algún comentario o crítica que nos han hecho, o por algo que hemos hecho o dicho de lo que nos arrepentimos, otro tipo de pensamientos alteradores son aquellos que se consideran socialmente inmorales como pensar en infligir daño a otras personas, ideas relacionadas con miedos, etc.

Una de las cosas más irritantes de tener estos malos pensamientos, es que se quedan “atascados” revoloteando en nuestra mente sin cesar e impidiéndonos ser felices. Sea cual sea el pensamiento, lo cierto es que el ser humano pasa bastante tiempo pensando cosas que preferiría no pensar y además es muy difícil de controlar.

Desde hace bastante tiempo se ha utilizado el método de “supresión del pensamiento” para intentar lidiar con ellos y hacerles frente: tratamos de empujarlo fuera de nuestras mentes. Pero recientes investigaciones muestran que este sistema en realidad no funciona, al contrario, irónicamente, al tratar de empujar los pensamientos lo que conseguimos es que se vuelvan más fuertes.

Te compartimos algunos métodos para atacar la persistencia de pensamientos no deseados:

1. Distracción centrada: 

La tendencia natural cuando se trata de liberar nuestra mente de, por ejemplo, una metedura de pata que hemos cometido, es tratar de pensar en otra cosa: distraernos. La mente deambula en busca de nuevas cosas en que concentrarse con la esperanza de estar en paz. Es mejor distraerse con una sola cosa en vez de dejar que la mente divague. Esto es debido a que una mente vagando sin dirección alguna está asociada con la infelicidad.

2. Evitar el estrés: 

Otro método intuitivo para evitar pensamientos persistentes es ponernos bajo estrés, en vez de ser una distracción, el estrés hace que esos pensamientos vuelvan con más fuerza, así que sin duda no debería usarse como una manera de evitar pensamientos desagradables.

3. Dejar el pensamiento para después:

Debemos buscar cada día media hora de nuestro tiempo para preocuparnos sin fin, libremente, sin restricciones, en solitario. Luego dejamos atrás los pensamientos. El propósito de este sistema es dejar liberar nuestra mente, pero sólo durante un tiempo limitado, ya que el resto del día no debemos atender a dichos pensamientos. Así que centra todas tus preocupaciones durante un tiempo determinado, esto puede aliviar tu mente el resto del día con mayor facilidad.

4. Aceptación:

Aceptar pensamientos indeseables en vez de combatirlos puede ser beneficioso“Luchar con un pensamiento obsesivo es como luchar en arenas movedizas. En su lugar, quiero que veas directamente tus pensamientos. Imagínate que están saliendo de tus orejas en pequeños carteles sostenidos por soldados marchando. Quiero que permitas a los soldados que marchen por delante de ti, como un pequeño desfile. No discutas con las pancartas, ni las evites, ni trates de hacerlas desaparecer. Sólo velas marchar.” (Marcks & Woods, 2005, p. 440)

5. Meditar:

Es un método similar al de la aceptación. En el que se promueve una actitud de compasión y no juzgar a los pensamientos que revolotean por nuestra mente. Esto también puede ser un enfoque útil para pensamientos repetitivos y no deseados.

6. La autoafirmación:

Se trata de pensar en nuestros rasgos positivos y creencias, centrándonos en ellos y no en los negativos o desaprobadores. Se ha demostrado que aumenta nuestra confianza social y el autocontrol, entre otros beneficios. Practicar la autoafirmaicón es vivir y hablar de acuerdo con nuestros sentimientos más íntimos y nuestras convicciones.

7. Escritura expresiva

Convertir los sentimientos en palabras escribiéndolos, ya sea con lápiz y papel o con un teclado, es para muchos un alivio emocional, sobre todo cuando se han vivido episodios traumáticos. La escritura sirve en ciertos momentos de la vida como terapia. La escritura funciona como cicatrizante cuando versa sobre eventos tristes “o los sentimientos más profundos de la persona”.

 

Lo que sí es seguro, es que los pensamientos no deseados no suelen marchar de nuestras mentes sin más, hemos de ser nosotros los que nos pongamos manos a la obra…

 


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