Como superar un trauma psicológico

Como superar un trauma psicológico


Centro Nuevo Día por Centro Nuevo Día
21/11/2019

La Naturaleza nos enseña que la adaptación de cualquier sistema vivo a los cambios del entorno es un requisito esencial para su supervivencia.
El sistema biológico encargado de lograr y mantener este estado es la homeostasis. En el ámbito del sistema cerebral humano los mecanismos homeostáticos psicológicos son eficaces ante sucesos perturbadores que generan cambios de poca trascendencia y nos adaptamos a ellos sin gran esfuerzo; pero cuando se trata de sucesos inesperados que afectan a la integridad física y/o psicológica y tienen consecuencias dramáticas para la persona, estos mecanismos homeostáticos no son tan eficaces y no pueden impedir sus efectos devastadores.


 La primera defensa es considerar que el hecho no ha ocurrido o que no nos afecta, de forma que mientras no aceptemos la realidad, no podremos recuperar el equilibrio psicológico y la estabilidad emocional perdida.
El proceso de aceptación de un suceso traumático es complejo y doloroso para la mayoría de las personas que lo sufren. Nos cuesta mucho aceptar que ya no tendremos lo que teníamos hasta ahora (salud, familia, amigos, trabajo, etc.), o que ya no tendremos lo que desearíamos tener, por eso la primera reacción ante un suceso traumático es negarlo o racionalizarlo con el fin de preservar el modelo del mundo que teníamos.


Por otra parte, una aceptación seguida de adaptación pasiva a la nueva situación, esto es, vivir la cotidianidad con resignación y plegada a la frustración y al sufrimiento, difícilmente puede considerarse una verdadera adaptación, para calificarla como tal tiene que procurar ausencia de turbación mental y generar bienestar psicológico. Además, debe ir acompañada de una motivación positiva hacia el futuro (por ejemplo, la ilusión de lograr un objetivo deseado).
Un aspecto relevante a tener en cuenta es que la contradicción cognitiva que se da en el suceso traumático es interna, se trata de una batalla que tiene lugar en nuestra mente, no en el entorno, lo que implica una lucha contra uno mismo en la que el modelo que teníamos de nosotros mismos y del mundo (lo que debería ser) se desvanece, y nos vemos obligados de repente a sustituirlo por uno nuevo (lo que es). Esta lucha interna es la base fundamental de la dificultad de la aceptación, pues requiere un proceso de razonamiento para comprender lo ocurrido y elaborar después una respuesta apropiada que no lleve a conductas desadaptativas.


La aceptación requiere tiempo y esfuerzo, sobre todo considerando el estado emocional sobreexcitado debido a la tensión del momento que impone limitaciones a la eficacia de los procesos de razonamiento (principalmente porque la atención está centrada casi exclusivamente en el suceso y sus consecuencias, dejando a un lado otras circunstancias del entorno). 

 

La complejidad del proceso de aceptación.


Es evidente que no se pasa de la ocurrencia del suceso traumático a su aceptación directa y simultáneamente, sino que transcurre a través de un proceso de varias etapas en la que la aceptación es el estadio final que se alcanza cuando la persona reconoce y asume la realidad de la nueva situación (una aproximación descriptiva de estas etapas puede verse en el modelo de las cinco etapas del cambio de Elizabeth Kübler-Ross).

La dificultad del proceso mental de aceptación descansa en su complejidad y una forma de deshacer ésta es desglosar y analizar el proceso por partes. Atendiendo a las características señaladas anteriormente que definen a un suceso como traumático el análisis del proceso puede dividirse en distintas aceptaciones parciales:


Aceptar la posibilidad de que nos pueda ocurrir un suceso traumático.
Aceptar la existencia de deficiencias en nuestro modelo del mundo.
Aceptar el sufrimiento generado.
Aceptar nuestra naturaleza biológica.

Bibliografía
Bertalanffy, Ludwig (1976). Teoría general de los sistemas. Fondo de cultura económica.
Chinn, C.A.; Brewer, W.F. (1998). An empirical test of a taxonomy of responses to anomalous data in sience. Journal of Research in Science Teaching.
Kahneman, D. (2011). Pensar rápido, pensar despacio. Barcelona. Random House.
Kelly, G. (2001). La psicología de los constructos personales. Barcelona. Ed. Paidós.
Kübler-Ross, E.; Kessler, D. (2005).Sobre el duelo y el dolor. Ed. Luciérnaga.


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