Ejercicios para mejorar la respiración

Ejercicios para mejorar la respiración


Centro Nuevo Día por Centro Nuevo Día
30/07/2016

“Dime cómo respiras y te diré cómo vives”. Esta es una frase muy ilustrativa que viene sencillamente a decirnos, que nuestras emociones, nuestras ansiedades y ritmos de vida, determinan directamente la respiración. Pensemos por ejemplo cuando sentimos miedo, cuando algo nos impacta y nos embarga la preocupación: lo primero que hacemos es cortar la respiración a nivel de plexo solar, dificultando enormemente la correcta absorción del oxígeno.

Y es que lo queramos o no, los hábitos de las sociedades actuales no benefician en absoluto nuestra salud… la prisa, la preocupación, provocan que nuestra respiración sea rápida e incompleta, consiguiendo que solo lleguemos a aprovechar una pequeña parte de nuestra capacidad pulmonar, impidiendo una óptima oxigenación y por defecto, dificultando los procesos metabólicos que nos ayudarán a mantenernos jóvenes y con un correcto estado de los tejidos de nuestro organismo.

Se ha demostrado científicamente que el mejor tipo de respiración existente capaz de calmar nuestra respiración y aliviar tensiones, es la diafragmática: relaja los músculos y fomenta la concentración. Este tipo de respiración purifica el sistema respiratorio al expulsar el aire viciado de los pulmones oxigenando así los glóbulos sanguíneos. Es el mejor ejercicio de respiración que existe, psicológicamente, la respiración diafragmática induce al desarrollo de la confianza en sí mismo, aumenta la energía psíquica y estabiliza el estado de ánimo.

Te compartimos algunos ejercicios para mejorar la respiración:

  • La respiración empieza por la nariz, nunca por la boca,  porque la nariz es la encargada de limpiar y filtrar el aire, de humedecerlo, de acondicionarlo para que penetre en buenas condiciones por nuestras vías respiratorias.
  • De pie o sentado, con la columna recta, derecha, y respirando siempre por las fosas nasales, inhalamos primero a través de la nariz  llenando la parte inferior de los pulmones, consiguiendo así la indispensable colaboración  del diafragma.
  • Una vez finalizada la inhalación vamos a intentar retener el aire… unos tres segundos.
  • Ahora exhalamos muy despacio metiendo poco a poco el abdomen, expulsando todo el aire para aflojar al final pecho y abdomen.
  • Si vamos repitiendo estas sencillas instrucciones día tras día, notaremos como al final, esta forma de respiración ocurrirá de forma casi automática sin que lo notemos.  

 

Vale la pena intentarlo, actos tan simples como estos conseguirán que poco a poco vayamos desenredando mejor el nudo de nuestras tensiones, actuando como un efecto sedante para aflojar esas cuerdas que nos hostigan por dentro abocándonos a las conocidas situaciones de estrés.

 

Respirar bien es sencillo y saludable… ¿Y tú, lo haces correctamente?

 


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