¿Cómo motivarme para hacer ejercicio?

¿Cómo motivarme para hacer ejercicio?


Jesús Matos Larrinaga por Jesús Matos Larrinaga
05/10/2015

Estamos acostumbrados a siempre oír la importancia que tiene el ejercicio físico. Es algo que prácticamente todo el mundo sabe, pero casi nadie práctica. ¿Cómo puede ser que todos sepamos lo bueno que es tener hábitos saludables y ninguno lo hagamos?

 

La respuesta la encontramos en la psicología del comportamiento. Numerosos experimentos apuntan a que el tiempo entre la emisión de una conducta y la contingencia influyen directamente en la frecuencia de emisión de esta conducta.

 

Dicho en castellano, que una acción se repita más frecuentemente o no depende del tiempo que pase antes de encontrar efectos positivos o negativos.

 

A modo de ejemplo ilustrativo. Si un niño nace  inmediatamente después de mantener una relación sexual sin protección y el orgasmo se diese a los nueve meses absolutamente nadie practicaría sexo sin protección.

 

Lo mismo pasa con el ejercicio físico. Cuando no estamos acostumbrados a practicar deporte lo que nos encontramos a corto plazo son sensaciones desagradables como cansancio, dolores o fatiga. Los beneficios por su parte tardan tiempo en aparecer. Por ello habitualmente nos dejamos ganar la batalla por la pereza y nos quedamos en el sofá en vez de salir a practicar deporte.

 

Sabemos que la influencia en el bienestar psicológico del ejercicio físico es muy grande. Los estudios apuntan que practicar deporte dos o tres veces a la semana ayuda a gestionar el estrés de forma saludable, manejar la tristeza, ser menos sensibles a los síntomas físicos de la ansiedad e incluso mejorar los síntomas premenstruales. Pero ¿Cómo me motivo para ser constante?

 

Lo primero es empezar poco a poco. Si llevas meses sin correr ni se te ocurra intentar hacer diez kilómetros el primer día. Las sensaciones físicas que vas a experimentar van a ser desagradables e intensas tanto durante como después de ejercitarte. Además entra dentro de lo posible que no consigas llegar a tu objetivo por lo que tendrás sensación de fracaso. Es mucho mejor ponerte metas fáciles. No busques la perfección, busca la constancia y la mejora continua.

 

En segundo lugar elije un tipo de actividad que de verdad te guste. No te dejes llevar por modas. Busca algo que de verdad te motive, aunque sea impopular.

 

Necesitamos motivación intrínseca (La que parte desde dentro del individuo). Si siempre te han gustado las películas de Bruce Lee ponte a buscar un gimnasio de artes marciales. Si eres de los que no se duermen con el Tour en agosto quítale el polvo a la bicicleta que tienes en el garaje. Haz lo que sea, pero hazlo.

 

Intenta aumentar la motivación extrínseca (Motivación que parte del ambiente). Pregunta a tus amigos que deporte les gusta y vayan juntos. Por ejemplo si vas jugar tenis con un amigo es mucho más probable que venzamos a la pereza que si nos hemos propuesto salir a nadar en mar abierto. Cualquier actividad en compañía es más reforzante. Así que busca un grupo de gente interesada en lo que te gusta.

 

Por último elimina o minimiza las situaciones que te boicotean el ejercicio físico. Evalúa que circunstancias son las que favorecen que no hagas deporte.

 

Por ejemplo, yo sé que el hecho de echarme una siesta de dos horas hace que esté mucho menos activo por la tarde, así que intento no dormirla. Intenta también minimizar los pasos que tienes que dar entre estar en tu casa tranquilamente y estar haciendo deporte. En mi caso, algo que me ayuda mucho es ponerme ropa deportiva para estar en casa. Sí, sé que suena raro, pero viendo que estoy con pantalón corto, camiseta y zapatillas me quito de encima la fase de pensar en la pereza que me da moverme del sofá y quitarme el pijama para vestirme de corredor olímpico.

 

Estos son los pequeños consejos de esta semana. Esperemos que les hayan gustado y les sirvan para deprenderse para siempre de una vida sedentaria.


Jesús Matos Larrinaga
Acerca de Jesús Matos Larrinaga

Psicólogo de formación y emprendedor de corazón. Egresado de Psicología en la Universidad Complutense de Madrid.
Bloggero administrador y editor de enequilibriomental.net


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