¿Qué es la felicidad?

¿Qué es la felicidad?


Centro Nuevo Día por Centro Nuevo Día
20/02/2017

Te mostramos los pensamientos de 4 grandes filósofos que reflexionan respecto a la felicidad, cada uno desde sus pensamientos, pero todos coincidiendo en lo crucial de esta emoción en la configuración del mundo y la vida de las personas:

1. Aristóteles y la felicidad metafísica

Para Aristóteles, la felicidad es la aspiración máxima de todos los seres humanos. La forma de alcanzarla, desde su punto de vista, es la virtud. Es decir que si se cultivan las virtudes más elevadas, se llegará a la felicidad. Más que un estado concreto, Aristóteles indica que se trata de un estilo de vida. La característica de ese estilo de vida es ejercitar constantemente lo mejor que tiene cada ser humano.

2. Epicuro y la felicidad hedonista

Epicuro fue un filósofo griego que tuvo grandes contradicciones con los metafísicos, ya que no creía que la felicidad proviniera solamente del mundo espiritual, sino que también tenía que ver con dimensiones más terrenales.

De hecho, fundó la “Escuela de la felicidad”. A partir de esta, llegó a conclusiones interesantes. Postuló el principio de que el equilibrio y la templanza era lo que daba lugar a la felicidad. Ese enfoque quedó plasmado en una de sus grandes máximas: “Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco.”

Pensaba que el amor poco tenía que ver con la felicidad, en cambio la amistad sí. También insistió en la idea de que no se debe trabajar para obtener bienes, sino por amor a lo que se hace.

3. Nietzsche y su propio concepto de felicidad

Nietzsche opone el concepto de “dicha” al de “felicidad”. La dicha significa “estar bien”, gracias a circunstancias favorables, o a la buena fortuna. Sin embargo, se trata de una condición efímera, que en cualquier momento puede terminar. La dicha sería una especie de “estado ideal de la pereza”, o sea, no tener ninguna preocupación, ningún sobresalto.

En cambio, la felicidad es fuerza vital, espíritu de lucha contra todos los obstáculos que limiten la libertad y la autoafirmación. Ser feliz, entonces, es ser capaz de probar la fuerza vital, mediante la superación de adversidades y la creación de modos originales de vivir.

4. José Ortega y Gasset y la felicidad como confluencia

Para Ortega y Gasset la felicidad se configura cuando coinciden “la vida proyectada” y “la vida efectiva”. Es decir, cuando confluye lo que deseamos ser con lo que somos en realidad. 

Al respecto señala: “Si nos preguntamos en qué consiste ese estado ideal de espíritu denominado felicidad, hallamos fácilmente una primera respuesta: la felicidad consiste en encontrar algo que nos satisfaga completamente. Más, en rigor, esta respuesta no hace sino plantearnos en qué consiste ese estado subjetivo de plena satisfacción. Y por otra parte, qué condiciones objetivas habrá de tener algo para conseguir satisfacernos.”

 

Así, todos los seres humanos tenemos la potencialidad y el deseo de ser felices. Esto quiere decir que cada quien define cuáles son las realidades que pueden hacerlo feliz. Si logra construir esas realidades verdaderamente, entonces será feliz.

 


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