Recomendaciones para vivir más tranquilo

Recomendaciones para vivir más tranquilo


Centro Nuevo Día por Centro Nuevo Día
03/03/2016

Diferentes mecanismos pueden ayudarnos a parar nuestro interior y a retomar las riendas de nuestra vida, algo que resulta de vital importancia para tomar buenas decisiones que nos alejen de los esquemas mentales negativos y obsesivos. Si tienes que cambiar, empieza por aquí.

Identifica cuándo tu cerebro está mal

Al igual que ocurre en los programas de tratamiento de adicciones, un primer e importante paso es reconocer que tenemos un problema. Selig sugiere que pensemos que nuestra confusión no es una debilidad inherente a nuestra personalidad, sino el resultado de procesos mentales equivocados que ponen en marcha reacciones químicas dañinas. Sólo entonces podremos dejar de culpabilizarnos y comenzar a cambiar aquellas cosas que conducen a nuestra mente a adoptar esquemas mentales caracterizados por el paralizador miedo.

Da besos y abrazos

Las expresiones físicas de cariño son esenciales para el bienestar humano, y la ciencia lo ha demostrado. Como puso de manifiesto una investigación realizada por la psicóloga Laura Berman de la Escuela de Medicina Feinberg de la Universidad del Noroeste a partir del análisis de 2.000 parejas, aquellos que sólo besan cuando hacen el amor tienen ocho veces más posibilidades de sufrir estrés y depresión que los que lo hacen frecuentemente. Como explicó la autora, “besarse alivia el estrés y crea un sentimiento de conexión, lo que libera endorfinas, los químicos que contrarrestan la depresión y la ansiedad”.

Haz ejercicio

Todas las recomendaciones sobre la eliminación de la ansiedad pasan por el ejercicio físico, pero si tanto se repite, es porque efectivamente puede marcar una gran diferencia. El deporte regula la liberación de serotonina, el neurotransmisor considerado como el químico de la felicidad. Según las recomendaciones realizadas por la Asociación Americana de la Ansiedad y la Depresión, 30 minutos de actividad física diaria (o dos horas y media a la semana) pueden tener efectos inmediatos en el ánimo del deportista.

 

Afirma tus propios valores

La ansiedad conduce al miedo, y el miedo conduce, además de al lado oscuro, a la incertidumbre y a los problemas de autoestima. Con ellos comenzamos a dudar incluso de nuestras propias certezas. Como puso de manifiesto una investigación realizada por el psicólogo David Creswell, aquellas personas a las que se les había solicitado que reflexionasen sobre sus valores más importantes superaron el estrés de dar una charla de forma mucho más exitosa que los que lo habían hecho sobre aquello que apenas les afectaba. En resumidas cuentas, pararnos a pensar en lo que nos importa ante una situación estresante mejorará nuestra actuación.

Convierte la ansiedad en excitación

La ansiedad no es necesariamente mala. Como puso de manifiesto una investigación publicada en el Journal of Experimental Psychology, aquellas personas que afirmaban antes de enfrentarse a un reto que estaban “entusiasmadas” lo hicieron mucho mejor que los que manifestaban estar “calmados”. En definitiva, sugiere Selig, debemos “reenmarcar” aquellos retos que se nos ponen por delante para convertir lo amenazante en divertido.

Diseña un “tiempo para preocuparse”

Aquellos que suelen leer los consejos sobre la ansiedad suelen argüir que es complicado eliminar, de golpe y porrazo, todas nuestras preocupaciones. Por ello una buena alternativa puede ser dedicar una pequeña fracción del día a devanarnos los sesos con aquello que nos atormenta, siempre y cuando seamos capaces de dejarlo a un lado más tarde. Como puso de manifiesto una investigación publicada en el Journal of Psychotherapy and Pyschosomatics, el plan de cuatro pasos de control del estímulo puede ayudar a nuestra mente a dejar de darle vueltas continuamente al mismo asunto. ¿Cuáles son estos pasos? Identificar el objeto de la preocupación; conseguir un momento y un lugar para pensar sobre ello; evitar que distraiga nuestra atención fuera de dicho tiempo; y utilizar de forma productiva el “tiempo de la preocupación” para poner remedio a nuestros problemas.

Escribe aquello que te atormenta

La expresión de nuestros miedos y preocupaciones es fundamental para la superación de los mismos. Por ello, una investigación realizada por la Universidad de Colorado puso de manifiesto que escribir los problemas nos ayuda a eliminarlos de nuestra mente. “Reevalúas la situación, por lo que es menos probable que vuelvas a preocuparte por dichos problemas, puesto que has matado a la bestia”, aseguró la profesora de psicología de la Universidad de Chicago Sian Beilock.

Deja de preocuparte por tu salud

El último consejo, aunque suene paradójico, es evitar que la preocupación por nuestro bienestar nos haga infelices. Como ponía de manifiesto la profesora de la Escuela David Geffen de Medicina Susan M. Love en un artículo publicado en The New York Times, la necesidad de cumplir con todos los requerimientos que los médicos y gurús del bienestar exigen sobre nuestra salud nos hace aún más ansiosos. En su opinión, debemos permitirnos un pequeño margen, puesto que es imposible tener una salud perfecta. Es más, resulta mucho más peligroso para la mente intentar vivir de manera saludable los 7 días de la semana, las 24 horas al día.


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Centro de tratamiento para alcoholismo, drogadicción y otro tipo de adicciones.


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